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miércoles, 22 de febrero de 2012

Ame

- ¿Por qué lloras niña?

Esther ha comenzado a llorar sentada en una acera

- No lo sé. Lloro de pena, lloro de felicidad. Este mundo es lo más hermoso que puede haber, pero a la vez no deja de dañarnos. Cada día no nos damos cuenta pero luchamos batallas encarnizadas. Cada uno con sus problemas, cada uno cargando los problemas más grandes del mundo. Amo a lo humanos, pero a la vez los odio. Efimeros y egositas, sorprendentes en todos sus aspectos, reconfortantes y a la vez tan frios. Nunca te miraran si te paras en medio de una gran masa de gente. Porque todos vemos lo que queremos, intentando que sean cosas que hagan de nuestras vidas un lugar mejor y no nos lo dificulten aún más. Lloro porque siento el peso de un mundo que se desmorona algunos días, como nosotros.


Esther mira a su alrededor: se ha quedado sola

Y observa como su estúpido discurso vuela hacia el lugar donde van todas las palabras que nunca importan, todas las lágrimas que no son atendidas, todos los gritos que no son escuchados

Sinceramente

domingo, 1 de mayo de 2011

Ame


Esther está sola en su ático y escribe


"Tengo en mi piel todas las sensaciones que me regalaste porque no te las sabias quedar.
No puedo decir que no a todas las cosas que pudimos decir como si el mundo se acabase mañana; era cierto; era el último día de nuestro mundo.
Podemos estar a la distancia de todos los kilómetros que se imponen entre nosotros, pero se que el viento te lleva todos mis recuerdos.


Se que escuchas canciones que hablan de mi.


Es imposible olvidar y lo estás comprobando."


Esther cierra su cuaderno. Hoy hay nubes oscuras.

Sinceramente





lunes, 18 de abril de 2011

Ame



Hoy Esther se ha levantado pasando la noche en vela. En su pared veía escenas que no la dejaban tranquila. Ha soñado pero no ha dormido.


Se ha levantado y no de cualquier manera
Ha decidido seguir al mundo apoyando claramente el pie derecho primero.


Se ha mirado al espejo y no se ha gustado. De todas formas no había tiempo para hacer nada milagroso.


Se ha vestido con lo más bonito del armario y recogiendose el pelo en una coleta ha salido sin desayunar.


La gente de la calle que veía a Esther podría decir que caminaba sin rumbo, pero ella sabía perfectamente adonde se dirigía.
La musica mecia sus oidos y Esther tarareaba.


Pasaba las calles como una mariposa y en su exterior reía, en su interior lloraba.


Pequeña Esther ¿Qué es lo que has perdido? ¿Qué es lo que vas a perder?


Déjame decirte que Esther hace tiempo abandonó su rumbo, lo encontró y ahora este esta a punto de irse.


No acostumbra a vestir tacones, pero hoy ha hecho una excepción.


Esther camina automaticamente. Piensa y cada pensamiento la conduce a la desdicha. Esther se maldice, cierra lo ojos, esperando que, al abrirlos, encuentre algo mejor, pero no es así. Sólo
está ese camino de tierra que atraviesa en tacones.


No ha podido resistirlo y a empezado a correr.


Pequeña Esther ¿Qué es lo que has perdido? ¿Qué es lo que vas a perder?


Ha llegado y el tiempo se ha puesto en su contra. Esther a visto como subía al tren, con esa maleta verde fosforito que nunca gustó.


Nadie espera lo peor hasta que lo ocurre. Nadie reacciona a la realidad. Nadie puede detener el tiempo. Nadie puede adivinar cual será la consecuencia. Nadie, pero Esther lo está intentando, y como
humana que es no lo consigue.


Esther corre. Si esas puertas del tren se cierran se ha cerrado todo para ella. 


Su pie derecho se engancha en una endidura del suelo y Esther cae, haciendose más daño del que esperaba.


No ve, sólo llora y luego se calla. Cierra los labios.


Y empieza su historia.






Sinceramente